lunes, 3 de agosto de 2015

 Síntomas del amanecer habían sido perfectos para no ser feliz: me dolían los huesos desde la madrugada, me ardía el culo y había truenos de tormenta después de tres meses de sequía.
Esta fue la clara descripción de un hombre de 90 años solo en la vida sin éxito apesar de sus grandes escritos y aun seguía en pie escribir para el diario la paz eran sus únicas obligaciones y de lo cual se sostenía.
Cuando tenia 50 años de edad eran quinientas catorce mujeres con las cuales había estado por lo menos una vez y alas cuales les había pagado nunca se acostaba con una mujer sin darle dinero siempre insistía que debía pagarle, pues nunca hacían el amor simplemente tenían sexo.
solo en una ocasión estuvo con la criada que lo acompaño durante 10 años al verla en el lavadero con una camisa corta que apenas le tapaba la nalga no aguanto y la envistió por detrás así
esta vez y muchas veces mas ella se sentía humillada el aun mas.  muchas veces en los lugares nocturnos lo escogían como el mejor cliente del año.
Cada vez crecía las su intriga por poder estar con una mujer virgen y cada día la despertar llamaba a Rosa Cabarcas para que le pudiera avisar cuando al fin podría estar con una mujer virgen, ella intrigada en unas de las llamadas le pregunto que porque tenia que ser virgen, que si se quería probar como hombre aun. y el respondió que hace mucho su vida sexual estaba apagada y solo quería sentirse que es poder romper y que la penumbra lo cogiera.

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